Se buscan hombres para un viaje extraordinario. Sueldo bajo. Frio extremo. Largos meses de absoluta oscuridad. Peligro constante. No es seguro volver con vida. Honor y reconocimiento en caso de éxito.
De esta manera intentó Shackleton encontrar voluntarios que se sumaran a una de sus expediciones antárticas en 1914, publicó este anuncio en la prensa y consiguió que ventisiete valientes se apuntaran, todos volvieron vivos...pero no lograron su objetivo. Por aquí los días transcurren de forma mucho más favorable, pero no hay que irse hasta el polo para encontrar condiciones similares, y ni honor ni reconocimiento.
Esta semana la mitad del servicio está volcada en resolver los últimos detalles del curso del viernes, seleccionando pacientes, realizando exploraciones y ensayando las presentaciones en vivo; además estos dos últimos días se está celebrando el primer Hands-On-Training Program en mucosectomía y ablación por radiofrecuencia a nivel europeo, aprovechando la ocasión estoy siguiendo el curso por el papo. La otra mitad, mientras tanto, sigue a lo suyo, ecoendoscopias, CPREs y demás...yo en medio de todo tratando de absorber...creo que lo estoy consiguiendo.
Me alegro de saber de J y de que estais bien, impacientes, supongo, esperando la llegada de Claudia. En la reciente visita a Alemania nos acordamos de nuestra breve incursión hace años, cuando te dió por cruzar fronteras. Te echaba de menos (ahora que nadie nos lee, últimamente me pasa a menudo). Me gusta la comparación, sobre todo a B le gustará verse comparada con uno de sus mitos, pero no me gusta el final de su historia, la nuestra tendrá otro, con absoluta seguridad.
He logrado superar la muerte del Mac y mantener con vida este rincón cibernético, a pesar del riesgo que corro de acabar con un tubo en el esófago por la velocidad con la que devoro mis sandwiches de chorizo para que el lunch time también me dé para escribir un poco, no os imaginais las caras de la bibliotecaria cuando saco la cámara para subir las fotos. En las de hoy os dejo una importante enseñanza que todo hombre sabio debería tener en cuenta y unos lagartos, casi reales, tomando el escaso sol de invierno.
He logrado superar la muerte del Mac y mantener con vida este rincón cibernético, a pesar del riesgo que corro de acabar con un tubo en el esófago por la velocidad con la que devoro mis sandwiches de chorizo para que el lunch time también me dé para escribir un poco, no os imaginais las caras de la bibliotecaria cuando saco la cámara para subir las fotos. En las de hoy os dejo una importante enseñanza que todo hombre sabio debería tener en cuenta y unos lagartos, casi reales, tomando el escaso sol de invierno.
